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EL PROCESO DE CRISTO

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  EL PROCESO DE CRISTO.Ignacio Burgoa Orihuela. Monografía Jurídica Sinópica.PRE!"CIO El tema concerniente al proceso de Cristo es universalmente conocido. Nunca ha dejado de tener actualidad. En cada Semana Mayor se le conmemora. Sobre él hay una abundante literatura que recoge diferentes ideologías religiosas mismas que a través de !pticas variadas lo anali"an y comentan diversamente. M#ltiples insignes escritores desde la antig$edad hasta nuestros días han elaborado enjundiosos estudios respecto de las cuestiones mitol!gicas sociales y políticas que su permanente tratamiento suscita. %or estas y otras muchas ra"ones suponemos que la obra que hoy emprendemos quedar& inmersa sin ninguna relevancia en el grandioso océano del pensamiento humano. Sin embargo creemos que mediante ella intentamos apreciar el proceso de 'es#s desde el punto de vista eminentemente jurídico, sin tener la osadía de agregar un &pice a la eclosi!n de ideas que sobre tan ingente t!pico se han emitido desde que se desarroll! y concluy! hasta la actualidad y que con seguridad se e(presar&n en el futuro. El hombre en el mundo de la intelectualidad tiene siempre la inquietud de investigar lo que en su vida ha aprendido y de e(ternar las ideas que el estudio le ha forjado y sus refle(iones le indican. Sin ese elemento anímico el ser pensante se encerraría en el claustro del egoísmo erudito que no genera ning#n provecho para nadie. Estas meditaciones inherentes a la autocrítica nos han impulsado a escribir el presente opúsculo a sabiendas de los yerros y omisiones en que previsiblemente podamos incurrir por causa de la natural falibilidad humana. %ero independientemente de tal factor intelectivo nuestra emoci!n cristiana ha sido el poderoso motor que nos ha hecho 1  enfrentar los citados riesgos coincidente con la vocaci!n a)eja pero actuante que profesamos por el *erecho. Merced a tales causas intelectuales y sentimentales hemos decidido con atrevimiento y audacia emprender el tratamiento jurídico del proceso de Cristo t!pico sobre el cual e(iste valiosa literatura que nos ha servido de sustento en tama)a empresa. %ara quienes creemos que 'es#s es *ios mismo o sea encarnado por el +erbo *ivino y no simplemente el Mesías es decir el redentor del pueblo  judío ante los gentiles y su caudillo político frente a la dominaci!n e(tranjera estimamos que su proceso culmin! con un deicidio. Su desarrollo debi! someterse a las disposiciones jurídicas coet&neas a él, implicadas en el *erecho ,omano y en el *erecho -ebreo. Este imperativo constituye el punto central de las consideraciones que formulamos en la presente obra. %or ende para tratarlo imprescindiblemente se deben estudiar ambos !rdenes normativos con el objeto de dilucidar si dicho proceso se ajust! a sus mandamientos. a observancia del *erecho ,omano y del *erecho -ebreo o su violaci!n es la toral cuesti!n que planteamos y anali"amos en nuestro estudio cuyo contenido consiguientemente debe reputarse a-religioso. En otras palabras este planteamiento y este an&lisis son estrictamente jurídicos con referencias empero a temas necesariamente vinculados a la e(plicaci!n e interpretaci!n de las normas concernientes a ambos tipos de *erecho. %or otra parte debemos manifestar que la elaboraci!n del op#sculo que presentamos obedeci! no s!lo a la inquietud intelectual y a la emoci!n sentimental de que hemos hablado sino a circunstancias de car&cter f&ctico surgidas en importantes momentos ligados a nuestra actividad académica. /n 'ueves Santo del a)o de 0123 coincidi! con un programa radiof!nico que entonces dirigía mi dilecto amigo ya finado el licenciado Tomás Gallart, sobre temas sucesivos integrantes de una serie denominada 4a Constituci!n y /sted4. 5al coincidencia nos sugiri! la idea de e(poner el tema del %roceso de 'es#s en ve" de dictar una conferencia sobre la garantía de audiencia. En dicha e(posici!n hablamos de las violaciones que se cometieron en tal proceso contra las disposiciones del *erecho -ebreo y del ,omano. a e(posici!n respectiva caus! buena impresi!n en el p#blico audiente y se repiti! el 'ueves Santo del a)o siguiente. 6dem&s la 7eneraci!n de %osgrado 0138 de la 9acultad de *erecho de la /N6M por conducto de su 2  presidente el doctor 'aime Miguel Moreno 7aravilla manifest! vivo interés en que se tratara el %roceso de Cristo en una grabaci!n audio:visual que se llev! a cabo en nuestra biblioteca. 5al grabaci!n se ha difundido anualmente por algunos canales de televisi!n con motivo de la Semana Santa. Si a estas circunstancias se agrega el requerimiento insistente de mis hijos María del Carmen María del %ilar ;gnacio y María ;sabel y de mi finada esposa la se)ora %ilar lano de <urgoa cari)osamente llamada 4a %e"4 para que escribiera esta obra su producci!n aunque tardía colma sus deseos aunque sin la categoría con que posiblemente la concibieron. %or #ltimo debo decir que el contenido de este op#sculo comprende diversos capítulos cuyos objetivos analíticos ata)en primordialmente a la referencia respecto de los dos !rdenes jurídicos anotados. Esta referencia de ninguna manera significa su e(haustivo estudio el cual rebasaría el tema central del presente op#sculo mismo que evidentemente est& sujeto a la crítica de quienes conocen con e(haustividad la vida y obra de 'esucristo como *ios y como -ombre. C"P#T$LO PRIMERO.DEREC%O PE&"L ROM"&O ;. =<SE,+6C;>N ;N;C;6.El llamado 4%,=CES= *E C,;S5=4 se desenvolvi! en dos juicios a saber el 4religioso4 o judío ante el Sanhedrín y el 4político4 ante %oncio %ilato gobernador de 'udea. %or consiguiente el primero debi! regirse por la 4ley  judía4 y el segundo por la 4ley romana4. Esta diversificaci!n nos obliga a estudiar separadamente una y otra con el objeto de determinar si dichos  juicios acataron o no el principio de juridicidad que e(ige imperativamente que todos los actos de autoridad se sometan al *erecho. 6catando la cronología nos referiremos primero al ?'uicio religioso4 y en el capítulo siguiente al @'uicio político4 previa e(posici!n sucinta de las consideraciones que a continuaci!n formulamos. Cristo naci! en el a)o AB3 de la fundaci!n de ,oma   bajo el gobierno de =C56+;= 6/7/S5= que fue el primer soberano del imperio que sustituy! al 3  régimen republicano. Este emperador (imperator) muri! el a)o 0B de la era cristiana habiéndolo sucedido 5;<E,;= quien a su ve" falleci! el a)o 8A.   %or consiguiente la vida de 'es#s que abarc! treinta y tres a)os transcurri! bajo ambos emperadores pues la pasi!n y muerte del Salvador acontecieron el a)o 1 de nuestra era. El país de la natividad de 'es#s fue %6ES5;N6 provincia de 'udea en un lugar llamado <EDN. a mayor parte de su vida la pas! en N66,E5 *E 76;E6 perteneciente a dicha provincia que estaba sometida a la dominaci!n romana. os datos anteriores son de suma importancia para constatar por factores de tiempo y espacio que en los dos procesos aludidos con antelaci!n concurren separadamente las leyes romana y judía entre las cuales no había interferencias a pesar de que 'udea cuando Cristo fue sometido a tales procesos era una provincia imperial romana. 6hora bien en virtud de que políticamente ,oma tuvo tres regímenes sucesivos a saber la monarquía la rep#blica y el imperio se debe hacer referencia a ellas para conocer el *erecho %enal ,omano con el prop!sito de tratar el tema de la presente monografía. ;;. 6 M=N6,F/G6. H*ES*E 6 9/N*6C;>N *E ,=M6 EN AI8 -6S56 E 6J= B 6.C.K En este régimen el *erecho %enal no estaba regulado por leyes positivas sino por la costumbre. Cuando se cometía un atentado contra la cosa p#blica (res  pública), el delito era de car&cter político cuya persecuci!n correspondía a dos ciudadanos (duoviri). Esta encomienda s!lo importaba la instrucci!n del proceso y la acusaci!n contra el autor de dicho atentado ante el pueblo (corarn populo) que tenía la facultad de ju"garlo. 6 los "duoviri" se les denominaba también inquisidores (uaestores). En algunos casos graves estos funcionarios tenían la atribuci!n consuetudinaria de emitir la sentencia respectiva y cuando ésta fuera de culpabilidad el procesado tenía el derecho de apelar ante el pueblo (provocatio ad populum). 5odo atentado contra la res pública era castigado con la pena de muerte cuya ejecuci!n se confería a los lictores. a justificaci!n de esa irreversible pena radicaba en que el ofendido era el Estado mismo por la traici!n que contra la %atria entra)aba el delito político 4  y que recibía el nombre de  perduellio. Este ilícito se reputaba tan grave que podía generar la vindicta publica tomando en consideraci!n que su autor revelaba 4flagrante hostilidad4 contra la sociedad.4 ;;;. 6 ,E%L<;C6. *ES*E BB -6S56 E 6J= A 6.C. Este régimen se fund! al ser derrocado violentamente el #ltimo rey romano 5arquino el 6ntiguo deposit&ndose el gobierno en dos c!nsules investidos con el  jus imperii compartido por ambos. a administraci!n de justicia dej! de pertenecerles al establecerse la instituci!n pretoriana. as funciones del pretor consistían en ejercer esta facultad sobre todo trat&ndose de los delitos que se castigaban con la pena capital como los de car&cter político. a e# de las $oce Tablas He( *uodeclim 5abularumK atribuy! a los %ornicios por centurias el conocimiento de todos los crímenes sancionables con dicha pena. *e esta manera el pueblo comitiatus rna&irnus, ejerci! directamente la funci!n judicial en materia penal. Sin embargo. a partir del siglo séptimo de la fundaci!n de ,oma es decir casi al final de la rep#blica se deleg! el ejercicio de la mencionada funci!n judicial a tribunales permanentes llamados uaestiones perpetua, que absorbieron en gran medida los juicios p#blicos (iudicia publica). ,especto al Senado que era el !rgano m&s pudiente y hasta hegem!nico durante el régimen republicano no tenía ninguna jurisdicci!n en cuanto a los delitos p#blicos castigados con la pena de muerte a menos que fuese autori"ado por el pueblo. E(istían acusadores públicos que eran los uaestores, aunque esta potestad también se confiri! a los tribunos y ediles. a cuesti!n m&s relevante por lo que ata)e al tema monogr&fico de este op#sculo concierne a la materia penal en las provincias romanas ya que 'udea era una de ellas. Cuando los romanos conquistaban una regi!n habitada por pueblos que llamaban 4b&rbaros4 (barbari), los jefes militares (duces) establecían guarniciones en los lugares ocupados encomend&ndose a un  pretor la tarea administrativa. 6 falta de reglas generales cada provincia se regía por leyes especiales que este funcionario podía e(pedir en virtud de una 4supuesta delegaci!n4 que había recibido del pueblo. Estas leyes provinciales estaban subordinadas a las que los !rganos del Estado emitían y a los "sena tus consulta". El gobernador de cada provincia que era el mismo pretor velaba por la administraci!n de justicia en cuanto a la 5
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