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6° Sept Un Zorzal llamó a mi ventana

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:TV , -, lléctor Hidalso I Un zorzal llamó a la ventana es \\anovela Lclacioltlrrllt t t ttt llr¡t llrr,llr I autor (La pajarera de Samuel Encino) y ambts Postell lllr lrrlIr tr'F'l'.1¡,' poético nanativo. Samuel es un arquitecto que docitlt v it' tl t nll lt t', ¡t,i¡,t1, ln r,orr,al llam6 ñ a 4 la ventana en una cabaña de construcción fantasiosa. Pttctt it ¡xxn ('l lrr l ,,ll ' integra al mundo natural de la montaña y con los sctts r¡ttr' r'ttr ttr'rrlt,r ,tll¡ ll' \ ff -/, aa N
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  Un zorzalllamó a la ventana es \\anovela Lclacioltlrrllt t t ttt llr¡t llrr,llr I autor(La pajarera de Samuel Encino) y ambtsPostell lllr lrrlIr tr'F'l'.1¡,' poético nanativo. Samuel es un arquitecto que docitlt v it' tl t nll lt t', ¡t,i¡,t1, en una cabaña deconstrucciónfantasiosa. Pttctt it¡xxn ('l lrr l ,,ll ll' ' integra al mundonatural de la montañay conlos sctts r¡ttr' r'ttrttr'rrlt,r,tll¡ con ellos va tonificando su existencia y resolvictttlosttlitt¡',r t tt lr , rt soledad.Esta novela recrea un mundo sefeno yclitttttttt'tllt' ittt¡tlF¡rrIr r illos valores propios que brinda el mundo de la nalt¡lrtlt'¡rt HÉcron Hnlrco (SanFernando, Chile).Escritor, hihlrotcr ¡ttl¡. ¡,tll, ::,,r universitario y editor.Hapublicado una seric dc olrtrts ¡irr,r rrttlr, r jóvenes. Sus libros cubrentemas de amplio espacio, tlt'stlt' Ilt tt', ttln t 't, l',tt de los grandessueños y fantasías de los niños itllt ¡ttt'rx'tt¡r,t,Ittrt¡tttrlrr:temas ambientalistas.Entre sus obras nanativas sc tlcslrtr'¡tlt I 't llluir i de Goma; El Piano de Nerudalt 0tr0s cuenlls; lt¡t (ittltt¡¡/r l¡ rrr r irt r 0lr0s cuentls (PremioConsejoNacionaldel Libnr ylil I ('r llll,r lrlril Calatayud; El ovillo de hna; La laguna de los t'ttipttt. At l;t! rtlt | ,lll,,r, ' también le ha publicado: Lapai arera de Samue l ll t t' i t tt¡ ; 1 .,, ¡t tt ¡ ttt ¡ t t J t la ciudad dornidu; EI regreso de laMuler da(lt¡tt¡tt, ¡ lt¡1 ,li'tl,',. pendiente : Cuentos ambientulisÍas. J. RIAYAI,{ EDITOIIES , -, lléctor Hidalso I ln r,orr,al llam6 a ñ 4 la ventana -/, \ ff N r i+ l_i r l. - rFl -/, *l ./, a- a llillllll I lllllfilllll[lll ]il  Dirección de ColecciénHéctor Hidalgo González Corrección de Estilo Alejandro Cisternas UlloaDirección Gráfica Leonardo Vilches RobertDiseño Gráfico Equipo de Arrayán Editores IlustracionesyPortada Andrés Jullian @ Héctor Hidalgo González.@AnayánEditoresS.A.Bemarda Morín 435, hovidencia, Santiago de Chile.Teléfono:(56-2)4314200. Fax:(56-2)4314282http://www.anayan.cl.e-mail:anayan@anayan.clInscripciónN . I 38.42 I . I.S.B.N . 9 56-240-399-8Primera edición, mmzo de2004. Reservadostodos los derechosparatodos los países. Prohibida su reproducción total oparcial, a t¡avés de cualquier sistema de reprografía o tratamiento informático, bajo las sanciones establecidas en la ley.Impreso en Chile por Trama Color impresores S.A. HéctorHidalgo [Jn r,orzal llamó a la ventana Ilustraciones de Andrés Jullian J' TRAYAT{EDTTORES.   ü¡qE{:rOR Naceel día en las montañas os pájarossalierontemprano de la cabaña, antes de que el solasomara entre losmontesnevados. Los pri- meros en levantar vuelofueron las diucasmadrugadoras; después espues slguleronlas tencas,abanrcando susespigadas colas, y una bandadade tordos revoltosos se posó en las siguieron las abanicandoramas de una acaciaen flor. Enseguidales tocó a las tór- tolasandinas;volabannerviosas,como manosagitadas, y luegonotardaronen salir los jilgueros con su apariencia de canariosconropa de trabajo. También se les vio muy cencaalosqueltehues, que entenaban en la hierba húmeda sus largas patasrosadasy correteabancon escándalo paraluegobuscar losalfalfales de loscampos cercanos.  Ilétlttr llitlulgt l,os pirjlnrs cnrprcndioron su vuelo muy de madrugada; así succdió hasta conlos gorriones, que abundaban entodaspartes y que, como siempre,partíanpero no tardaban en regresar, creando la sensación dequenunca salían. Paraqué hablar de los chercanes, de los chincoles o de lospicaflores; pequeñuelos y ágiles todos, estos últimos parccían plumillas tornasoladas suspendidasen el cielo. También habríaque mencionar a los cachuditosque sal- taban entre las ramas de los árboles,preparándosecomo todas las demás avecillas para hacer el viaje de cada día,que no era sinola ruta que registra la aventura de la vidade cada cual. Estos pajarillos,tan pequeños y alegres, partíanraudos hacia los cuatropuntoscardinales y comopertenecíanal espacio libre y anchuroso, despegaban tan sincronizadamente como si fueran aviones en un granaeropuerto internacional. A 1o lejos, unabandada de cóndores enfiló vuelo hacia las altas montañas. Planearon los cóndores con sereni-dad, sintiéndose dueños de todos los cielos, de todas las nubes, de la mejor vista sobre la tierra generosa. Samuel losobservó en sus desplazamientos y poniendo su mano a modo de visera clavó la mirada porlargorato en los movimientos circulares delasgrandes aves que seguían rumbo hacia las montañas azuladas. Un zorzalllamó a Iaventana Aquella mañana, por previsión, Samuel dejó en el patiovarios tiestosconsemillas y otros tantospotes llenos con agua fresca; lo hacía para quedesayunaranlospájarosque se acercaban por primeravez ala cabaia. Después entró a prepararseun buen cafécon leche; yaparaese entonces se sentía tranquilo, pues sus amigos de la cabaña se habían ali- mentado y habían partido en su reconido por los campos. Depronto,sintióun extraño ruido provenientede la ventana quedaba a la sala central de la cabaña. Se acercócon cautela paraverqué sucedía y,rápidamente,descubrióel curiosoaccionar de un zorzalquevolaba desde el muro de piedra, que delimitaba lapropiedad, a los vidrios de la ventana. Aleteandofrente a ellos, el pájaro picoteó con tal fuerza, que pareció tener la locaintención deatravesarlos. Y continuóen suempeñoen repetidas oportunidades.Claro, hay que considerar que sus movimientos eran inúti- les, además deque no necesitaba detales esfuerzos para entrar ala cabaña, puestodas lasventanassuperiores de la construcción siempre permanecíanabiertas y en torno a la planta alta habíaun verdaderocampo de nidoscubriendo lostechos, también en las vigas superiores, en losdescansillosde las ventanas y en cuantoespacio se pudiera considerar.Por lo tanto, en ese lugar era fácil entender que existíavíalibre paratodos los pájaros; aún más, se podríaafirmar que
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